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Actividad en clase: Mitos y leyendas

Actividad en clase: Mitos y leyendas

UN POCO DE HISTORIA (Mitos y leyendas):
La historia de los Pozos de Garrigós nos remonta al siglo XIX, cuando los débiles manantiales que brotaban en nuestros montes (Fuente Santa en la ladera Noroeste del Tossal, Benacantil y Serra Grossa -en la Goteta-) fueron desapareciendo. Con el fin de acabar con la sed provocada por la escasez del abastecimiento a una ciudad que crecía en población pero no así en recursos, se crearon los Pozos del Garrigós. Se excavaron en la roca viva entre los años 1862 y 1863 y se coronaron con fábrica de ladrillos. Se ha descrito que el maestro de obras fue Don Antonio Garrigós, cuyo apellido heredaron las cisternas. A pesar de esto, se sigue careciendo de datos que confirmen definitivamente su gestión.

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Museo del Agua
Desde el día 5 de febrero de 2009, tenemos en Alicante un nuevo y espectacular museo. También conocido como M2A, está situado junto (y encima) de los conocidos Pozos de Garrigós. Aquello de «Alicante, Sol y Playas» tiene cada día menos sentido, más aún cuando avanza, aunque sea a duras penas, la oferta cultural de nuestra ciudad.

Situado en uno de los rincones más típicos del casco Antiguo de Alicante, en la Plaza Miguel López González (arquitecto municipal fallecido en 1974), popularmente es conocida la zona como Plaza del Puente, debiendo su nombre a un acueducto que por allí discurría para transportar las aguas pluviales procedentes de la ladera del Benacantil, y que se almacenaban precisamente en estos pozos que ahora son museo.

Conforman un sistema de aljibes con capacidad para más de 800.000 litros de agua, cuya finalidad era captar y almacenar el agua de lluvia, para su posterior distribución a la ciudad, por medio de «aguadores».

Final de los pozos:
Con la traída de las aguas de Sax en 1898, perdieron su finalidad, utilizándose como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil Española.

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Leyenda de La Cara del Moro según un estudiante de la Escuela Elcano en su estancia En Alicante en junio de 2014. Fue la carta ganadora del año pasado, esperamos que os motive en vuestra visita:

De Alicante dicen que es la millor terreta del món o lo que es lo mismo, la mejor «tierrita» del mundo y bien orgullosos que están de ella los alicantinos. La semana pasada fue mi terreta de acogida, ya que mi familia de acogida es alicantina y estuvimos de visita con la Escuela Elcano.

Es una ciudad frente al mar, con playas atestadas en verano y paisajes marrones todo el año. Es una población mediana, un tanto juerguista y de gente divertida. (Dicen las malas lenguas que «el alicantino: borracho y fino»). Pero, sin duda, lo mejor de Alicante es su clima, mientras en el resto de España y Europa estamos medio muertos de frío, allí sólo hace fresco y no llueve más que unos pocos días al año.

Hoy os explicaré uno de los primeros lugares que visité de Alicante hace ya unos años: el Monte Benacantil y la Cara del Moro. Justo en la fachada del mar, frente a la playa del Postiguet, se alza un monte escarpado sobre el cual se construyó el Castillo de Santa Bárbara. Desde un punto muy concreto de la playa se ve claramente el perfil de una cara masculina, la llamada la Cara del Moro. Visto así en la foto está muy claro, pero os puedo prometer que yo tardé varios años en verla de verdad. La cuestión es saber desde donde mirar.

HISTORIA DE AMOR:

La historia de este moro hace referencia al pasado musulmán de la Península Ibérica, que dejó una extendida tradición algo romántica de la historia del país.

La leyenda que da nombre a la ciudad de Alicante habla de dos enamorados que vivieron hace mucho, mucho tiempo, hace aproximadamente mil años, en un lugar no tan lejano, en la costa levantina donde está la Akra Leuke griega o la Lucentum romana.

El califa que gobernaba aquella bella ciudad, levantada junto al Mar Mediterráneo, tenía una hija llamada Cántara, de una belleza sin igual (como todas princesas de todos los cuentos). Para variar, una gran cantidad de pretendientes llegaron a la ciudad a pedirle al califa la mano de la jóven, entre los cuales destacaron dos: Almanzor y Alí. Almanzor era un gran general que ha pasado a la historia, procedente de Córdoba y conquistador y terror de Zamora, Barcelona, Santiago… Alí, era un jóven noble guapo y por lo que se ve con bastante labia y encanto. El califa, ante a la duda, decidió proponerle a los pretendientes una prueba para que la decisión quedara en manos de Alá. El primero en llevar a cabo una gesta que fuera de su agrado, se llevaría la mano, y por supuesto la fortuna de la bella Cántara.

Almanzor partió hacia la India a por sedas y especias y abrir así una ruta comercial con el Lejano Oriente. Alí, en cambio, decidió un trabajo igualmente duro pero intencionadamente cerca de su amada: quiso abrir una acequia que trajera agua a la ciudad desde la zona de Tibi. Las obras de la acequia comenzaron con buen pie, pero como cualquier obra española acabó a medias y con retrasos, ya que Alí tenía otras cosas más importantes a las que dedicarse. Empezó a «festear» a la princesa, a cortejarla, a cantarle romances y hacerle arrumacos varios, de manera que ella cayó rendida a sus pies.

Entonces Almanzor regresó. Había cumplido su misión de traer un barco cargado de especias y ricas telas para el Califa, que satisfecho le dio la mano de su hija al trabajador muchacho. Cuando Alí se enteró de que su amada iba a ser entregada a otro, desesperado se tiró por un barranco. Al caer al fondo del abismo, la tierra se abrió milagrosamente y brotó el agua de la montaña, llenando la actual presa de Tibi (que fue la principal fuente de suministro de agua de esta ciudad tan seca).

Por si no había habido suficiente drama, Cántara al enterarse decidió seguir el ejemplo de su amado y se tiró también de un barranco de la Sierra de San Julián, conocido desde entonces como el Salt de la reina mora o Salto de la reina mora. Y como la cosa no podía ser diferente, el Califa habiendo perdido a su hija predilecta y cayó en una tristeza tan profunda que acabó muriendo de pena.

Al cabo de poco tiempo, su triste perfil apareció tallado en lo alto del monte Benacantil y la corte sarracena impresionada por esta historia o culebrón familiar decidió cambiar el nombre de la ciudad por Alicante, para conseguir que los dos amados permanezcan unidos, aunque sea sólo por su nombre, para la eternidad. En el libro Relatos de una ciudad dormida, he leído que si miras bien, y si realmente estás enamorado, junto la cara del Califa, puedes ver también la cara de la princesa Cántara. Así que ya sabéis, si os acercáis a Alicante buscadlos a los dos justo debajo del Castillo de Santa Bárbara.

Después de ver la Cara del Moro, aprovechad y subid al Castillo de Santa Bárbara. Si os sentís turistas podéis hacerlo en ascensor desde el Paseo Marítimo por 2,40€, o sino hacedlo en coche y aparcad arriba si es que encontráis sitio. La fortaleza comenzó a construirse en el siglo IX, bajo la dominación musulmana, aunque las dependencias que quedan son del siglo XVI al XVIII. Durante estos siglos el castillo sufrió varias transformaciones para adaptarlo a las nuevas técnicas de guerra y sobrevivió a diferentes contiendas con resultados variados. Sirvió como cárcel durante la Guerra Civil, después como refugio para mendigos y cayó en el abandono hasta 1961. Ese año fue nombrado como Bien de Interés Cultural, se arregló y abrió al público y se abrieron los ascensores que suben desde la playa.

La entrada al Castillo es gratuita y podréis disfrutar de unas buenas vistas de Alicante y sus alrededores (está a 166 metros sobre el mar). En las diferentes dependencias repartidas alrededor de patio y escaleras podéis visitar diferentes exposiciones sobre el recinto, la historia de la ciudad y de la navegación.

Actividad: « Diseñando el Casco Antigüo»
Vais a planificar el Casco Antigüo. Podéis gastar 10.000 euros. En grupos de tres, decidid las cosas que va a tener vuestro Casco Antigüo y dibujad un plano.

Artículos:
Fuente, 1=500 euros
Banco, 1=180 euros
Árbol, 1=30 euros
Césped, m2=3 euros
Quiosco, 1=20 euros
Planta exótica, 1=20 euros
Pájaros exóticos, la pareja=20 euros
Papelera, 1=65 euros
Servicios, 1=1.500 euros.

  • Escribid un cartel con lo que está prohibido hacer en el parque. Buscad también un eslogan para animar a vuestros compañeros a visitarlo.
  • Cada grupo presenta su propuesta de «Diseñando Casco Antigüo» y muestra el plano. Los otros pueden hacer preguntas.
  • Esta tarde irás a visitar lo que hemos visto en clase, así que puedes crear tu propia leyenda, de amor, de ciencia ficción, de misterio…en tu ruta al Castillo de Santa Bárbara.

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